Yo puedo sola

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Por Camila Prieto
@nadiemedicemila

Hacerse cargo a veces es tener esa conversación incómoda, irse de ese lugar que no nos hace bien o pedir ese abrazo inesperado que nos rearma de a poquitos. 

 

¿Qué es ser independiente y por qué tengo que serlo todo el tiempo? 

Mi amiga Silvi me contó que odiaba esta idea que tenemos como sociedad de que hay que ser total y completamente independientes, que ser autosuficientes y no necesitar nada de nadie es algo a lo que tenemos que aspirar. Me di cuenta que pensábamos igual, y llegamos a la misma conclusión: necesitar a lxs demás es algo completamente humano. 

Y es que lo primero que pensamos cuando hablamos de independencia es eso: libertad, autosuficiencia, no dejarnos influenciar ni deberle nada a nadie; si me preguntan, un poco aislante y hasta irreal. Silvi lo definió como individualismo disfrazado de independencia, porque necesitamos ser funcionales y mantenernos a nosotrxs mismxs, pero también podemos recibir ayuda, consultar, resolver, y al final, como personas independientes, tomar la decisión nosotrxs, y no podría estar más de acuerdo.

Algo que muchos años de terapia me han enseñado, es que no estamos hechxs para lidiar con las cosas en soledad. Sí creo que solo nosotrxs mismxs podemos dar ese paso para cambiar algo, pero no tenemos que hacerlo solxs. Necesitamos a otras personas, y no hay nada de malo con eso.

Irónicamente, yo siento que ser independiente es aceptar que a veces dependemos de alguien o algo, que podemos depender, es saber cuándo pedir ayuda y entender que no tenemos que hacer todo solxs. 

Esta idea de que hay que buscar independencia absoluta trae consigo autoexigencia que puede llegar a volverse muy dañina. Siempre tengo que estar bien, siempre tengo que saber cómo manejar las cosas, siempre todo tiene que salir bien. Tengo que poder hacer todo solx, porque si no es así ya no soy fuerte, ya no soy capaz, ya no soy independiente. Porque pedir ayuda, depender de otrxs viene cargado de culpa y vergüenza, como si estuviera mal hacerlo, como si ser vulnerable estuviera prohibido.

Ser independiente es hacerse cargo, de lo que nos pasa, de nuestros sentimientos, de nosotrxs mismxs. Hacerse cargo también es abrazar esa vulnerabilidad que la idea de ser completamente independientes nos ha hecho sentir culpables de tener.

Silvi me decía que deberíamos abrirnos un poquito más a que la independencia tenga un tope y permitirnos depender de nuestrxs seres queridxs; no una dependencia emocional tóxica, sino confiar en que son parte de nuestra red de apoyo. Creamos redes de apoyo porque somos seres sociales, necesitamos validación y seguridad, formamos vínculos; es humano, es real y válido.

Y sí, ser vulnerable da miedo, pero ¿qué es una mayor muestra de independencia que afrontar lo que nos asusta? La independencia también viene con fuerza, con valentía, con confianza.

En la vulnerabilidad es donde yo encuentro mayor libertad, esa es la independencia que busco ahora. Hacerse cargo a veces es tener esa conversación incómoda, irse de ese lugar que no nos hace bien o pedir ese abrazo inesperado que nos rearma de a poquitos. 

Esa vulnerabilidad me da autonomía, me da independencia.

Seguimos creciendo, seguimos aprendiendo y nos seguimos equivocando; para mí la independencia es eso, tomar el riesgo y aceptar que no podemos tener el control todo el tiempo. Trato de ser compasiva conmigo misma y entender que, exactamente porque soy independiente, voy descubriendo la vida y las emociones sin un manual de instrucciones, y recurrir a personas que quiero cuando siento que  es mucho para mí es humano, y está bien.

A todxs lxs que siempre dijeron que podían solxs, les doy el abrazo que a lo mejor en algún momento necesitaron y no supieron cómo pedir.


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