GOOD FEED #104: Mandémonos a Jugar

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El juego como forma para tener mejor salud mental, para distraernos de todo lo que no esté más allá del tablero, como forma de acercarnos. Sobre eso es esta edición.

Un juego puede ser tan disfrutable independiente de si se trata de la simpleza de una sopa de letras o si se trata de una dinámica más elaborada. 

Jugar nos entretiene, nos distrae, tal vez hasta nos educa y, para eso, ni siquiera la edad importa. Hay relaciones de amistad que comienzan alrededor de un juego de mesa. Otras, tal vez más románticas, de repente comenzaron con un juego de ¿botellita?

El juego también es capaz de poner a la luz talentos escondidos, o de sacar lo peor de uno, cuando es la competitividad la que gana la partida. Hay juegos que ponen en evidencia a las personas tramposas, o a quienes, más bien, no son capaces de rivalizar ni en una ficción que gira en torno a un tablero.

Jugar también es una disposición, no solo una actividad. Ya sale ganando quien se atreve a participar de jugar con sus propias reglas, rompiendo sus propios moldes o límites.

En esta edición incluimos textos sobre juegos pero, principalmente, sobre sus jugadores. Incluimos a un fiebre coleccionista de juegos de mesa, a otra fanática del clásico Catán, y de cómo cambió su vida durante la pandemia. Tenemos una recomendación de un juego económica y también incluimos la historia de una creadora de un juego tico y a una experta sexóloga, que habla sobre la importancia del juego en la sexualidad.  

¡A jugar!

En esta edición:

El juego en la experiencia de placer sexual | Por Dra. Margarita Murillo

Coleccionar y jugar, la dualidad perfecta de los juegos de mesa | Por Leo Pandolfo

¿Cómo Catán me salvó la vida en pandemia? | Por Valeria Navas

Uno renco y… | Por Dalia Molina

Papelitos, el juego que yo más recomiendo | Por Arturo Pardo


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