Coleccionar y jugar, la dualidad perfecta de los juegos de mesa

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Por Leo Pandolfo
@leopandolfo
@juegosalamesa

¿Por qué se va a comprar más juegos si todavía tiene un montón que ni ha estrenado?

Este cuestionamiento me lo han hecho todas las personas de mi círculo más cercano. Y me lo decían cada mes, hasta que ya se convencieron, al parecer ellos antes que yo, de que tengo “problemas” con los juegos de mesa.

Se podría decir que entre los aficionados a los juegos de mesa hay dos tipos: los coleccionistas y los que prefieren jugar, usualmente les dan prioridad a sus juegos favoritos, antes que invertir en una colección de diversos juegos.

Yo definitivamente estoy entre los primeros y, como todo en la vida, tiene sus ventajas y desventajas. La principal ventaja es que los juegos de mesa se terminan convirtiendo en dos hobbies diferentes, pero relacionados entre sí.

Les explico. Comprar juegos de mesa es algo a lo que le dedico muchísimas horas de mi tiempo libre, pues no es comprar por comprar. Los juegos de mesa no se caracterizan por ser baratos, todo lo contrario, así que uno tiene que estar seguro de que la inversión va a ser en algo que realmente le va a gustar.

Para eso uno cuenta con el apoyo de excelentes fuentes de sabiduría lúdica. Existe un sitio web llamado Board Game Geek que es una mega base de datos en donde están TODOS los juegos de mesa que existen, y en donde se pueden encontrar reseñas, manuales, fotografías, calificaciones de miles de usuarios que ya han probado ese juego, referencias de juegos similares, un índice de complejidad, etc.

Además, hay un ranking para ver cuáles son los juegos favoritos de las personas y cada usuario puede registrar cuáles juegos tiene, cuántas partidas ha jugado de cada uno de ellos, decir cuáles quisiera comprar y hasta cuáles están en la colección, pero podrían ser cambiados o vendidos. ¡Es genial!

Otra fuente es, como muchos se lo imaginan, YouTube, pues hay cientos de youtubers que se dedican a hablar de este tema, hacer sus propios Top 10, 50, 100, etc. Y es que en esta materia la subjetividad es altísima, sin embargo, cuando uno dedica horas a observar estos contenidos, uno va identificando cuáles de esos “expertos” tienen un gusto similar al propio, entonces definitivamente se le pone más atención a sus recomendaciones a la hora de destinar una parte del salario a la incorporación de las próximas piezas a la ludoteca.

Por supuesto, en las redes sociales también se pueden encontrar miles de perfiles dedicados a compartir fotografías, reseñas, valoraciones y sugerencias de sus juegos de mesa favoritos. Hasta yo tengo una cuenta dedicada exclusivamente a esta pasión.

Siguiendo con las ventajas de tener una amplia colección de juegos de mesa, es que uno puede probar diferentes opciones y no quedarse con la primera o segunda que nos gustó mucho, porque puede que existan otros juegos con similitudes, pero que mejoran muchísimo la experiencia en la mesa.

¿Cómo saber cuál es el juego indicado para mí? Ninguna otra persona podrá dar esa respuesta, pero un buen punto de partida sería elegir un juego que tenga un tema que a uno le llame la atención, y aquí créanme que hay algo para todos los gustos.

¿Qué tal les suena un juego en el que somos ganaderos que buscamos optimizar nuestro establo con mejores razas de vacas para venderlas en subastas ganaderas a lo largo del país? O tal vez les suene más recorrer las calles de París buscando cadáveres para robar partes de sus cuerpos y poder construir nuestro propio Frankestein y darle vida. O si lo suyo es la moda, puede jugar a ser una compañía que buscará contratar a los mejores diseñadores, y profesionales de diversas áreas, para elaborar una colección de ropa que atraiga todas las miradas en el próximo fashion show –sí, pueden jugar a que son Eco Moda–.

Pero la colección es solo un pretexto para siempre tener algo que jugar con los amigos, pareja, familia o hasta solo, porque muchos juegos de mesa tienen una variante en solitario, así que también son una excelente opción para alejar nuestros ojos de la pantalla del teléfono y dedicarle unos minutos o en ocasiones horas, a tratar de vencer a un autómata que viene con sus propias cartas e instrucciones.

Desde las horas que uno puede pasar investigando a los candidatos para su próxima compra, cuando tenemos la caja emplasticada en las manos, quitarle el plástico, ver y tocar por primera vez sus componentes, destroquelar las piezas que vienen en las láminas de cartón, leer el manual y luego explicar el juego a los demás; todo eso hace que cada experiencia y horas de convivencia sana y divertida que ese juego nos deparará, vale cada colón que invertimos en él y hasta puede hacer que una derrota no sea tan dolorosa.

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