Viernes de marzo

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Por Gabriela Coto
@gabricot

Bárbara busca encontrar salidas aunque sean temporales, para no sentirse tan comprometida con lo irremediable. Hoy es un día de esos.

Bárbara es una mujer de 45 años, con dos hijos, esposo, empleada y perro. Bárbara vive su vida de una manera plana. Lo que significa que, para efectos del 99% de la población mundial, “lo tiene todo”. Tanto así, que su cabeza en un acto antiheróico de encontrar paz interior entre tanta plenitud, la traiciona a tal punto, que la empuja a despertar su lado más oscuro, más retorcido; por las razones que sean, se siente altamente atraída hacia esa corriente de pensamiento. Una verdadera Rueda Chicago.

Hoy es viernes. Bárbara se despertó sin ninguna intención de colaborar con que el día fluyera. Si por ella fuera, haría explotar cada rincón de la casa y que ardiera en fuego incandescente cada una de las esquinas. Que el olor a madera quemada generara tanto ahogo, que fuera imposible escaparse del fuego, que la ceniza se la llevara el viento para no dejar rastro de nada y los cuerpos quedaran irreconocibles. Lo que llaman “borrón y cuenta nueva” en un mundo paralelo.

Por suerte el ser humano está lleno de neuronas y células que para bien o para mal, aportan serotonina, dopamina y otras inas para acomodar el día, disimular el tedio y sonreír cada tanto; “fake it till you make it”.

Bárbara no entiende muy bien su misión en esta tierra. Claramente sus dos hijos son un motivo de peso absoluto, pero ese es precisamente su vértigo; porque esa tarea nunca se acabará. Bueno sí se acabará el día que la entierren bajo tierra en una caja de madera, –o como en su caso según planea–, se disuelva entre cenizas y se esparza en el mar abierto.

Partiendo de esa realidad, Bárbara busca encontrar salidas aunque sean temporales, para no sentirse tan comprometida con lo irremediable. Hoy es un día de esos.

Cápsula del tiempo y del espacio. Botón rojo que tartamudea hasta que lo pone en verde. Ya está activado. Selección escogida para este Viernes: Mundo paralelo, donde nada de lo que esta tierra ofrece, esté presente. Almas que vibren distinto, conversaciones profundas y sentidas, cuerpos libres y felices para hacer lo que quieran, sin indirectas, sin insinuaciones, sin envidias, sin comparaciones, sin injusticias, sin humillaciones, sin hipocresías, solamente buenas intenciones, armonía estelar en primera fila, seres no tan humanos conectados por sus afinidades, por sus propias experiencias, dando sin recibir nada a cambio, dando porque sí, una verdadera fiesta de los sentidos más puros, más limpios e inmensos. Qué alivio estar aquí hoy. Qué alivio haber entendido lo más importante. Qué alivio ser correspondido.


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