​​Diez ideas para una Navidad más sostenible

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Por Carla Rosch

Esta Navidad puede ser una en la que empecemos nuevas tradiciones.

De repente es diciembre con sus cielos celestes y vientos fríos. Para algunas personas este es el mejor mes del calendario: implica comedera, vacaciones, ver a seres queridos, intercambiar regalos. Para otras personas, más bien es un mes complicado que trae recuerdos, tensiones, ansiedad, nostalgia. 

De cualquier forma, de una manera casi instintiva, empezamos a hacer cálculos mentales de comprar regalos, aunque sea para salir del paso. No es coincidencia que sea el mes en el cual el consumo (y los desechos) llegan a su nivel más alto del año.

Dar obsequios durante Navidad es para compartir y alegrar a una persona que nos importa, pero esto no siempre tiene que implicar ir a una tienda a comprar algo nuevo y envolverlo en papel con estampado de muñecos de nieve, renos, o árboles con luces.

Precisamente porque también he sido partícipe de esa dinámica del consumismo, estuve pensando en cómo podría cambiar algunos hábitos para tener una Navidad un poco más sostenible. Esto fue lo que se me ocurrió:

Tarjetas navideñas caseras

Recuerdo que cuando estaba en el colegio aprendimos a reciclar papel. No era muy difícil, había que agarrar papel viejo, cortarlo, remojarlo, y luego escurrir el agua, aplanarlo y dejar secar. Una tarjeta navideña de papel reciclado casero sería una buena manera de escribir los mensajes que queremos darles a nuestros seres queridos. ¿Para qué buscar una prediseñada?

Experimentar con recetas veganas

La industria ganadera contribuye enormemente al cambio climático. La ganadería produce más gases contaminantes que el transporte. Si bien mucha gente asocia la Navidad con ciertas comidas tradicionales, puede ser el momento perfecto para salir de nuestra zona de confort y probar cosas nuevas. Hoy en día hay sustitutos para casi todo. ¿Qué tal buscar una receta de un queque vegano con dulce de leche de almendras? O tal vez un plato fuerte de garbanzos y curry con vegetales…

Comprar local

Esta Navidad podríamos buscar regalos artesanales, o de emprendimientos locales. Esto no solo ayuda a pequeños negocios independientes y estimula la economía local, sino que, además, reduce los viajes que hacemos para encontrar esos regalos. El impacto ambiental de estos bienes o productos tiende a ser menor, porque las cadenas de distribución son más reducidas. Puntos extra si se camina o usa la bici para llegar. 

La ayuda como regalo

En vez de comprar un regalo nuevo para alguien que tal vez ni lo quería en primer lugar, podríamos buscar una causa que nos importe o que sabemos le importa a la persona, y hacer alguna donación en su nombre. Podríamos plantar un árbol como regalo a alguien, o ayudar a alguna otra familia que esté pasando momentos difíciles.  

Experiencias, no productos

En vez de acumular adornos, ropa, o simplemente “chunches” en la casa, podríamos invitar a alguien a alguna experiencia. Eso puede ser salir a comer, ir de paseo, un curso de cocina, una clase de idioma, un masaje profesional o cualquier actividad diferente. Aunque no queda evidencia física del regalo, es algo que se disfruta en el presente y después quedan buenos recuerdos.

Organizar amigo secreto

En vez de comprar cinco regalos para cinco personas, al organizar un amigo secreto, podríamos comprar un regalo para una persona. Igualmente, recibimos un regalo en vez de cinco. Aunque sea difícil en familias con niños pequeños, podemos evitar la tentación de comprar excesivamente al hacerlo un juego divertido.

Regalos éticos y eco-amigables

Evitar regalos con ciertos materiales que no se puedan reciclar o buscar regalos que específicamente presenten características sostenibles puede ser una manera de igual comprar algo pero de una manera más consciente. Por ejemplo, hace poco descubrí shampoos y acondicionadores en barra de The Rainforest Lab, hechos localmente, no usan botellas plásticas, etc.

Regalos originales

Durante la pandemia, mucha gente busco entretenerse por medio de un nuevo hobby desde su hogar… Pintar, hornear, artesanías, escribir, tejer, aprender un instrumento, etc. En vez de comprar un regalo nuevo, que probablemente termine en un botadero en un futuro no muy lejano, podríamos pensar en hacer un regalo creativo, algo que lleve tal vez un poco de esfuerzo pero que por eso mismo sería mucho más especial y significativo.

Repetir el look

Aunque nos encante estrenar, y más para ocasiones especiales, podríamos sacrificarnos y usar algo que ya tengamos en el closet. O podríamos intercambiar con alguna amistad, pedir prestado ese suéter que tanto nos gusta y así usamos algo diferente. No hace falta que nos compremos la idea de que es indispensable estrenar. Así de fácil. 

Reciclar

Después de todas las festividades, podríamos buscar como reciclar el desperdicio que acumulamos. Puede ser con la municipalidad, o con programas de lealtad como ecoins, que premian a los usuarios por reciclar.

Al final, la Navidad debería tratarse sobre compartir y alegrar a alguien que nos importa Como queda claro con la lista anterior, no hace falta hacer cambios drásticos para poder ser más conscientes sobre el impacto de nuestras acciones ya es progreso. Esta Navidad puede ser una en la que empecemos nuevas tradiciones.


 

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