GOOD FEED #80: ¿De qué closet querés salir?

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¿Qué se necesita para que llegue el día en que finalmente nos sentimos listxs para dar un paso afuera?

Cada persona tiene su propio clóset. Guarda ahí sus abrigos, sus dudas, sus medias y sus inseguridades. Cada quien sabe qué es eso que le cuesta sacar, por más que quiera, cada quién sabe cuál es ese clóset del que quisiera salir ayer mismo. 

El miedo de abrir las puertas, de tan siquiera asomarse un poquito, de poner un pie afuera, de dar el paso entero. Es precisamente el temor lo que muchas veces impide que nos aventuremos a salir. 

Movernos es tan retador como aceptarnos, como bajarle el tono a quienes están afuera y, eventualmente podrían no recibir bien lo que mucho nos costó asimilar y sacar a la luz.

“Salir del clóset” es una expresión que usualmente se asocia directamente a un tema de género, de decirle al mundo la orientación real, la que tal vez no quieren escuchar, la que tal vez viene acompañada de conflictos con la sociedad tradicionalista. 

Ese no es, sin embargo, el único clóset que puede encerrar a alguien. Hay otros armarios también gigantes relacionados con la profesión u oficio que realmente quisiéramos ejercer o practicar o con una parte de nuestra personalidad que no consideramos que sea nuestra mejor cara. Hay otros clósets donde nos resguardamos para no manifestar verdades, para ocultar sentimientos verdaderos. La lista puede ser tan extensa como la pensemos. Cada quien sabrá cuál clóset le asienta mejor o, más bien, le incomoda más. 

¿Qué se necesita para que llegue el día en que finalmente nos sentimos listxs para dar un paso afuera? De esto hablamos en la presente edición del Good Feed. Contamos con seis historias de autoaceptación, de valentía y de determinación. Si alguna de ellas se convierte en un estímulo para que más personas salgan de sus propios clósets, adelante. 

Muchos éxitos con las puertas que decidás abrir.

En esta edición:

De cómo me salí del closet del ateísmo | Por Jeudy Blanco

Del mundo corporativo al mundo del emprendimiento | Por Melissa Quirós

Playo, empresario y casado con un hombre | Por David Delgado Cabana

​​Mandarse, un 2 de octubre de 1992 (y siempre) | Por Marianella Cordero

De abogada a cuenta cuentos | Por Jimena Ramírez

Le doy la bienvenida a un invitado incómodo | Por Priscilla Arroyo


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