Le doy la bienvenida a un invitado incómodo

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Por Priscilla Arroyo
@pri_arroyo3

¿Cómo soy alguien a quien todavía no termino de procesar personalmente? 

Para muchas personas, y entre esas me incluyo, empezar una nueva relación representa dejarse ver, enfrentar el miedo de mostrar una vez más lo que menos nos gusta de nosotros mismas y considerar la posibilidad de que a la otra persona podría no gustarle convivir con esa parte nuestra.

Vivir con trastornos mentales, en mi caso ansiedad, depresión y TOC, ha sido un reto en general; representan parte de ese grupo de cosas para las cuales espero un tiempo antes de comentarlas con alguien nuevo en mi vida. Honestamente no conozco ni sé si existe un manual de etiqueta cuando se trata de ese tipo de presentaciones, pero incluso podría ser que esa no sea la peor parte, sino cuando por primera vez estamos atravesando un mal momento o un día con varias crisis en esa nueva cotidianidad.

Cosas como pedir ayuda o compañía se vuelven extremadamente difíciles, no solo por el temor a cómo reaccione la otra persona, sino que, de repente, todo representa un nuevo peligro. “No pido ayuda porque necesito ser capaz de solucionar esto sola”. “¿Qué pasa si ese alguien más bien se porta increíble y me acostumbro a eso?”. “No quiero desarrollar dependencia emocional y después quedar peor si esa persona eventualmente se va”. Al final, termino con más ansiedad cuando realmente me doy cuenta de que no puedo controlar cómo reacciona la otra persona y que me estoy auto saboteando cuando me obligo a pasar por esas situaciones sola.

Lo anterior puede resumirse también al tener que aceptar en primer lugar que soy vulnerable y que hay personas que me transmiten tanta comodidad que me quiero mostrar vulnerable ante ellos, pero ¿cómo soy alguien a quien todavía no termino de procesar personalmente? Es difícil querer que alguien más te acepte y no vea tus trastornos mentales como un problema, cuando vos misma los considerás únicamente como defectos.

Fabienne Loodts introdujo con su libro y sus ilustraciones en el 2014 el concepto de los demonios caca, los cuales se pueden definir como ese lado oscuro o sombra negativa que llevamos por dentro. La autora menciona que hay muchas formas de convivir con este ser, algunos se llevan muy bien con él, otros viven en constante disputa para que este no los manipule o domine. Muchos lo presumen, otros intentan ocultarlo cuanto sea posible.

En mi caso, muchas de las cosas que experimento por los trastornos mentales, forman parte de mi demonio caca, conclusión a la que pude llegar con ayuda de mi psicóloga en el 2019. Durante el proceso he logrado comprobar otra cosa que Loodts menciona en su libro, la cual es que lo que verdaderamente importa es cómo elijo relacionarme con esa oscuridad y que no puedo dejar que gobierne mi manera de decidir y de actuar.

Ahora, de la teoría a la práctica también hay un puente largo. Con toda sinceridad, sigo descubriendo diariamente formas de relacionarme con todo eso que trato de negar que está dentro de mí; no sé si algún día lograré tener mi manual de etiqueta para presentar a este invitado complicado. Tal vez el día en que logre hacer las paces y acepte que no le estoy presentando mi lado oscuro a otra persona sino que estoy mostrando quien realmente soy; tal vez ese día en que deje de preocuparme por si la otra persona se va, y logre entender que solo forman una parte de quien soy y no un absoluto, ese día voy a poder empezar una nueva relación propia más sana, en la que yo sea la primera en quedarse. 


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