​​Regar o no regar ¡He ahí el dilema! Primer acto

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Por María José Callejas
@plantcarecr

Para lograr un equilibro de amor y riego, tenés que conocer a tus plantas, que leás sobre sus necesidades de humedad y cuidados básicos.

Como ya hemos conversado antes, la principal causa de muerte en plantas de interior es el riego inadecuado. Regar o no regar puede determinar la vida de tu planta y por eso desarrollaremos el tema de manera profunda. Así que para hacer más entretenida la obra, la dividimos en dos actos: hoy abordaremos el PRIMER ACTO, y en la próxima entrega el SEGUNDO ACTO.

Desencadenante: Dilema sobre riego – falta de riego.

El sobre riego; o como podría decirse: exceso de amor, y aquí hablamos de quienes fuimos o somos Elviras (personaje animado de Looney Toons). Queremos dar amor a nuestras plantitas y darles agua es lo primero en lo que pensamos.  ¿Está triste? Más agua, ¿Está amarilla? Más agua ¿Hace cuántos días la regué? Por aquello, más agua. Y en medio de tanto amor, terminamos asfixiando y pudriendo el sistema de raíces de nuestra planta, lo que lleva a una muerte casi inminente de manera muy rápida, desde las raíces hacia las hojas.

El riego por olvido: aquí estamos quienes amamos las plantas, amamos la idea de convivir con plantas, pero olvidamos que tenemos una o varias a nuestro cuidado. También se dan casos en los que nos acordamos de algunas de ellas, pero olvidamos otras que están en el patio de pilas o el garaje hace quién sabe cuánto tiempo. En este caso la muerte puede ser un poco más lenta, pero si el olvido es muy prolongado las plantas pierden vida desde las hojas hacia el tallo, y lo último que muere de sed son las raíces.

PLANTCARE PRO TIP: En general las plantas están mejor adaptadas a soportar un poco de sequía, que manejar el exceso de humedad en las raíces. Así que, ante las dudas, es mejor esperar unos días más antes de regar.

Así que la súper recomendación es que, para lograr un equilibrio de amor y riego, tenés que conocer a tus plantas, que leás sobre sus necesidades de humedad y cuidos básicos. Como aprendimos en “Tengo una planta nueva ¿Qué hago?” evitá la tentación de preguntar en el vivero “¿cada cuánto la riego?”. Las personas del vivero no conocen tu casa ni tus condiciones, así que amablemente te darán una respuesta genérica que puede poner en riesgo la vida de tu matita.

Antes de regar hay que tomar en cuenta algunas variables que influyen en la retención o evaporación del agua. Vamos a darnos el lujo de generalizar y hacer tres grandes grupos de necesidad de humedad:

  1. Plantas que requieren que esté seco el 100% del sustrato antes de volver a regar: cactus y suculentas normalmente siguen esta lógica.
  2. Plantas que requieren del 50% del sustrato esté seco antes de volver a regar.
  3. Y plantas que requieren que el sustrato permanezca humedito todo el tiempo.

PLANTCARE PRO TIP: Prácticamente ninguna planta adaptada al interior soporta encharcamiento en el sustrato, por eso SIEMPRE vamos a retirar el exceso de agua que queda en el plato del riego o el cubremacetas. Regás tu planta, esperás 20 minutos a que escurra el agua y eliminás el exceso de agua. Podés ayudarte con una esponja si la planta es muy grande. Es muy mala práctica dejar el plato con el agua por horas o días.

Primer punto de giro: Consideraciones para el riego adecuado.

  1. Necesidad de humedad: que varía según cada especie. Averiguá la necesidad específica de tu planta.
  2. Época del año: En época seca hace más calor y hay menos humedad en el ambiente, por lo tanto se evapora más rápidamente la humedad. Al contrario, en época lluviosa la humedad  incluso llega a 100% por lo tanto los sustratos retienen más humedad.
  3. Condiciones climáticas de la zona: la humedad permanente de Coronado o Cartago en comparación con la sequedad y el calor de La Garita o Guanacaste. Estas condiciones van a incidir en la evaporación o retención de la humedad.
  4. Ubicación de la planta: adentro de la casa, en una terraza, en un baño o cocina, en el patio de luz, al aire libre. Todas las plantas requieren de ingreso de aire para mantenerse saludables.
  5. Calidad del sustrato: que la planta esté en el sustrato adecuado es importante para alargar y mejorar su vida. Requiere alto drenaje, alto en materia orgánica, alto en arena. Procurá no colar 100% tierra vegetal a tus macetas porque solo tierra aumenta la probabilidad de encharcamientos,  descomposición, compactación y además hace las macetas más pesadas. Por eso recomiendo que el sustrato tenga otros elementos orgánicos y no orgánicos para darle ligereza, mejorar el drenaje y hacerla más rica en nutrientes.
  6. Tipo de maceta:
    • Las macetas de barro, cemento o yeso (crudas) son porosas, por lo tanto permiten que el agua se evapore por todo el adobe del sustrato. Si están selladas con barniz o esmaltadas funcionan como las de porcelana. Considerar que las de cemento se calientan mucho al sol y guardan el calor por varias horas, esto es algo que podría perjudicar el sistema radicular.
    • Las macetas de porcelana barnizada o plástico muy grueso no permiten que el sustrato respire más que por arriba y por el drenaje inferior, así que mantienen mucho más la humedad.
    • Las macetas de plástico para uso de viveros que son delgadas color terracota, son más porosas y tienen muy buen sistema de drenaje por lo tanto mantiene un buen equilibrio entre evaporación y humedad
    • Las macetas más especializadas, de fibra de arcilla, poliresina son más caras pero están diseñadas con tecnología para mantener un equilibrio de drenaje y porosidad.
    • Las macetas de fibras naturales (biomacetas, canastas de fibra de coco o geotextiles) evaporan rápidamente la humedad y drenan fácilmente el exceso de agua.
    • Las macetas de vidrio son floreros, peceras o un bowl, normalmente no tienen drenaje. A menos de que verdaderamente comprendás la lógica de un terrario y hagás un drenaje interno de piedra, con un riego súper controlado, no recomiendo que usés el vidrio como macetero.

Una vez que comprendimos que el ritmo de riego de las plantas se ejecuta según la humedad en el sustrato, y no por frecuencia, nos encaminamos hacia el desarrollo de la obra: técnicas para medir la humedad, el clímax: indicadores críticos de exceso y falta de humedad y el desenlace con las técnicas de riego. Te espero en la próxima edición de ¡Regar o no regar! He ahí el dilema, obra en dos actos; consideremos este espacio como un intermedio teatral. ¡Esta es la primera llamada!


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