Roller Derby: ¡Adrenalina pura en patines!

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Por Cristina Fernández
@CherryPaincake 

Fue gracias a este deporte que descubrí que tengo muchas cualidades dentro de mí, listas para usarlas cuando sea necesario.

Cuando nací, mis papás escogieron para mí el nombre Cristina, pero el roller derby me convirtió en “Cherry Paincake”, un nombre que llevo con orgullo en mi camiseta. Soy bloqueadora del equipo Panties Dinamita que pertenece a la Liga Roller Derby Costa Rica.

Yo me describiría como una persona tranquila: no hablo mucho y ando mucho en “mi mundo”. Sin embargo, cuando juego roller derby, me convierto en una persona muy diferente. En mi equipo de mí se espera agresividad, fuerza, que no tenga miedo, que me atreva a llegar a mi límite. Que me arriesgue, que me imponga, que enfrente y dé guerra. Al final, me creo capaz de ofrecer todo eso cuando estoy jugando roller derby. Fue gracias a este deporte que descubrí que tengo todas esas cualidades dentro de mí, listas para usarlas cuando sea necesario.

El roller derby es un deporte de contacto (mucho contacto) que se practica en patines. Actualmente en Costa Rica existen varios equipos: Panties Dinamita, Gatas Callejeras, Dark Side y Demons. En la Liga en la que yo juego hay dos equipos, pero estamos en la tarea de formar uno más.

En nuestro país el roller derby nació el año 2010, cuando el primer equipo comenzó a formarse, gracias a mujeres como Valeria y Gabriela Sotela, y Stephanie Argüello. Ellas fueron capaces de enamorarse de un deporte que solo conocían por videos y decidieron que era el momento de practicarlo y disfrutarlo en Costa Rica.

A ellas les tocó empezar sin una ayuda de alguien que pudiera enseñarles de forma presencial. Por el contrario, aprendieron sobre estrategias o reglas casi que exclusivamente con lo que encontraran en Internet. Esa limitación no las desanimó; siguieron aprendiendo y enseñando a otras personas sobre lo que iban aprendiendo.

Yo me uní más o menos un año después de que se fundara el primer equipo. Desde entonces, practico roller derby y, sinceramente, no creo que lo deje nunca. 

Explicar en qué consiste el roller derby es bastante complicado, pero va más o menos así: el juego se da entre dos equipos en una pista plana en forma de óvalo. Las jugadoras de cada equipo se dividen en anotadoras de puntos y bloqueadoras.


Para comenzar el juego, se designa a una anotadora por cada equipo. A ella le corresponde atravesar una barrera formada por las cuatro bloqueadoras del equipo contrario. Si logra atravesar la barrera, debe seguir patinando en el mismo sentido; las bloqueadoras se forman de nuevo en otra barrera. Cuando la anotadora se la encuentre de nuevo, buscará atravesar otra vez, mientras sus compañeras hacen lo posible por destruir el obstáculo. Cada ocasión que la anotadora logra sobrepasar a una bloqueadora contraria, esto equivale a un punto para su equipo.

Hasta acá todo bien, atravesar una barrera de cuatro jugadoras para anotar puntos… nada complicado. Pero en la práctica, esto es cien veces más difícil de lo que parece. Las bloqueadoras podemos hacer impacto con la anotadora de diferentes formas. Nuestra misión es no permitir que la anotadora avance. Las reglas, los golpes, las caídas, el cansancio, el sudor, todos están presentes en proporciones iguales. Todo esto dura solamente 2 minutos. Pasados los 2 minutos, nuevas jugadoras se forman en la pista y todo comienza de nuevo.

Tengo que decir que las emociones que se viven en roller derby son pura di-na-mi-ta. Esa adrenalina que gobierna el cuerpo cada 2 minutos es lo que me encanta. Durante un juego, todo pasa muy rápido, hay que pensar ofensiva y defensivamente al mismo tiempo, hay que pasar de bloquear a asistir en cuestión de segundos, escuchar a los árbitros, escuchar a las compañeras. Hasta el cerebro queda exhausto. Es el caos controlado más emocionante que conozco. No sé explicarlo de otra forma.

A nivel personal, en la experiencia de este deporte he vivido momentos inolvidables, unos muy positivos y otros por difíciles. Sin duda, representar a nuestro país en el Mundial de Roller Derby en Inglaterra, ha sido por mucho el orgullo más preciado. Esas son emociones que quedan en el recuerdo de quienes estuvieron allá y quienes tuvimos que verlas por Internet, porque no pudimos pagar los gastos que esto implicaba (aquí van las lágrimas). Sin embargo, existen muchas otras cosas que nos llenan y hacen que el roller derby vaya más allá de las competencias y los reconocimientos.

Este deporte es muy inclusivo, no importa quién creías ser, en el momento en que ingresás al equipo se empieza a definir quién querés ser. No importa tu edad, tu contextura, tu estatura, tu profesión, tu estado civil, tu orientación sexual, tu religión. Nada de eso te define. Lo que sí define a una jugadora son las ganas, el compromiso y la personalidad que nace gracias al empoderamiento que da el deporte. 

Esta nueva personalidad se simboliza con un alter ego o personalidad alterna, que se representa mediante el nombre que elegimos cada una, cuando alcanzamos el nivel necesario para ser jugadoras oficiales de un equipo. El mío es Cherry PAIN-cake, algo así como una combinación entre ser dulce y provocar dolor (o eso pensé yo cuando lo elegí).

Siempre he pensado que, aunque todas las integrantes de un equipo somos súper diferentes, en el fondo tenemos algo en común. Por un lado, buscamos sobrepasar nuestros propios límites, que por cierto, muchas veces están solo en nuestra mente. Además, nos gustan las emociones fuertes, la adrenalina y todo aquello que nos saca de nuestra zona de confort.

Compartimos más que el nombre de un equipo. Realmente conectamos en algún punto. Somos un grupo de chicas que deportivamente hemos crecido juntas, hemos enfrentado dificultades o celebrado victorias, pero sobre todo, hemos aprendido algo de cada experiencia vivida.


Todas tenemos una vida diferente pero, mientras practicamos este deporte, desaparece por un rato. En equipo nos enfocamos en ser mejores patinadoras, fuertes contrincantes, sacar lo mejor de nosotras y sentirnos ganadoras; sin importar los números de un marcador.

La vida nos presenta retos que no podemos elegir. Tal vez deberíamos procurar que los retos que elegimos por nosotras mismas, sean lo suficientemente desafiantes para cambiarnos o demostrarnos de qué estamos hechas. 

Para finalizar, si te interesa un deporte diferente, con full emociones contacta a Liga Roller Derby Costa Rica.


Soy perseguidora de todo lo que me gusta o me intriga. Actualmente trabajo en Desarollo Web y estudio Programacion. Soy mamá orgullosa de Alejandro y Alberto.


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